Terapia EMDR

El EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento atravéz  de Movimientos Oculares) es un enfoque psicoterapéutico integrador que ha sido ampliamente estudiado y es considerado uno de los más efectivos en el tratamiento del trauma psíquico. Es una forma de psicoterapia que se centra en los recuerdos de experiencias traumáticas y/o estresantes que contribuyen a los trastornos mentales y problemas psicológicos, y que permite a las personas sanar rápidamente los síntomas y los trastornos emocionales.

La sigla EMDR indica el uso de los movimientos oculares bilaterales, capaces de completar un proceso neurofisiológico que está patológicamente interrumpido. Estudios repetidos han demostrado que usando el EMDR la gente alcanza en un período más corto una condición de bienestar que llevaría generalmente años de terapia porque se alcanzarán. La psicoterapia EMDR emplea un protocolo estructurado que apunta al procesamiento de memorias de experiencias pasadas, juntas con las emociones, creencias, sensaciones somáticas asociadas a ellas y que ya no son funcionales para el bienestar del individuo y que se reactivan en el presente cada vez que son despertadas por estimulos internos/externos.

En la psicoterapia EMDR la patología y las dificultades emocionales se ven como el resultado de las memorias no procesadas que permanecen almacenadas en la misma forma en la que las primeras veces fueron experimentadas.

En este sentido, el pasado está presente.

El modelo PAI-nueva perspectiva para la psicopatología

El marco teórico-conceptual de la terapia EMDR es el Procesamiento Adaptativo de Información, PAI (Shapiro 1995, 2001, 2006) que explica cómo el cerebro posee un sistema natural de procesamiento de las experiencias que puede asimilar la nueva información en redes neuronales integradas  entre ellas y con el resto de las otras redes presentes.

Todos poseemos un sistema de auto-sanación.

Los movimientos oculares utilizados dentro del tratamiento psicoterapéutico con EMDR son capaces de reiniciar el sistema de procesamiento innato y llevar a una rápida resolución de los traumas psicológicos.

Veamos su funcionamiento en general:

  • Cada evento se conecta a las redes neuronales existentes; por ejemplo, la comprensión de este artículo es posible porque usted ha experimentado ya la lengua escrita; Si usted se quemó una mano en el fuego, esta información termina en una red referente a las llamas y al peligro asociado a ellas; un enfrentamiento con un compañero de clase y su resolución, acabarían en redes relacionadas con las relaciones interpersonales y la gestión de conflictos, etc.
  • Cuando el sistema funciona correctamente, cada experiencia se procesa y se conecta al resto de la información.
  • Cuando un evento negativo sacude el sistema, puede ocurrir que el procesamiento y la integración de la información se bloqueen. La memoria de la experiencia permanece almacenada en su forma original: pensamientos, sensaciones somáticas, emociones e imágenes permanecen congeladas en el tiempo, sin integrarse con otras redes donde hay información adaptativa capaz de hacer comprender la experiencia en una forma positiva.
  • Cuando una memoria se almacena en una forma excitatoria, estresante y estado específica, una variedad de estímulos internos o externos pueden desencadenarlo (desencadenantes), resultando en reacciones emocionales, cognitivas y conductuales disfuncionales (por ejemplo, ansiedad, pesadillas, fobias, pensamientos intrusivos).

Las memorias almacenadas en forma disfuncional y no resuelta son la base de la psicopatología futura porque la percepción de la situación de estímulo se asocia de inmediato a las redes de memoria, generando los síntomas y la incomodidad. Los rasgos patológicos de personalidad son también el resultado de memorias no procesadas, por ejemplo la creencia disfuncional “no soy bueno, no soy digno de amor” a menudo está ligada a la presencia de memorias no procesadas que tienen que ver con experiencias donde, usualmente en la niñez, la persona ha experimentado situaciones de devaluación o denegación, o un trauma relacional.

Podemos distinguir traumas psicologicos en traumas con T del mayúscula y traumas con t minúscula.

Trauma con T mayúscula

Cualquier acontecimiento que suponga una amenaza para la vida y la integridad física de un individuo es un trauma con la T. Una agresión violenta, un robo, pero también un accidente de tráfico o estar involucrado en un desastre natural (terremotos, tsunamis, inundaciones, etc.). La persona experimenta el riesgo de la vida y la percepción de la impotencia. Incluso ser testigo de una violencia hacia otra persona, especialmente si es querido para nosotros, representa un trauma. Ejemplo son todos los niños expuestos a la violencia asistida, es decir, viviendo en entornos familiares donde uno de los padres maltratara al otro. El abuso físico y/o sexual, especialmente si es perpetrado en la niñez y figuras emocionales de referencia afectiva, tiene un impacto aún más serio porque suman al potencial traumático del trauma T y t.

Trauma con t minúscula

Los traumas con t minúscula son experiencias relacionales,  que ocurren típicamente en niñez/adolescencia, y  que afectan de una manera negativa la construcción de los esquemas de la identidad de la persona. Estar expuesto a un entorno familiar inestable/impredecible, a un padre emocionalmente distante, o al abuso emocional, como la humillación, el rechazo, el reproche excesivo o injustificado; cada uno de estos ejemplos representan traumas relacionales, los cuales, aunque de tamaño más pequeño que aquellos con T mayúscula, a menudo se repiten con el tiempo y afectan el desarrollo del  sistema de significados del niño por entero.

La eficacia de EMDR en el tratamiento del trauma está reconocida por todo el mundo. De hecho, el EMDR ha sido juzgado efectivo por la Organización Mundial de la Salud, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos y las principales Directrices para la Práctica Clínica y la Excelencia a nivel Internacional.

Esta terapia es también eficaz en tratar la miríada de problemas que cada día traen la gente a terapia, tal como baja autoestima, sensación de impotencia, ansiedad u  depresión.

Hasta ahora, el EMDR ha ayudado a millones de personas de todas las edades a deshacerse de muchos tipos de estrés psicológico, y muchas víctimas de eventos desastrosos como el ataque a las torres gemelas, pero también víctimas de tsunamis, terremotos, violencia y agresiones.

¿Quién puede practicar la psicoterapia EMDR?

Los terapeutas que practican la EMDR son todos profesionales de la salud mental, psicoterapeutas, que han recibido una formación certificada y aprobada por una de las asociaciones EMDR calificadas para ofrecer la formación de acuerdo a las normas de calidad garantizadas en todo el mundo. El uso de los movimientos oculares puede despertar recuerdos, emociones y condiciones que sólo la intervención de un experto adecuadamente entrenado puede gestionar y resolver de manera efectiva y segura.