Muchas personas piden ayuda para superar la ansiedad. Estos problemas están muy extendidos en la población general, tanto en la forma de ataques de pánico, como de agorafobia, ansiedad generalizada. 

Una de las razones de su alta prevalencia es que el miedo, de que la ansiedad es una declinación, es una emoción muy básica y ha tenido un papel central en nuestra evolución como especie, que es para advertirnos de los peligros.

 Nunca nos libraremos del miedo, y tampoco deberíamos.

Cuando su activación es desadaptativa, la utilidad de la ansiedad disminuye, porque este estado de amenaza puede ser activado por varias situaciones, a las que una persona comúnmente se enfrenta a diario y de repente se vuelven difíciles de manejar.

La ansiedad generalmente conduce a la evitación, debido al miedo de tener un ataque de pánico o que algo malo podría suceder. 
La evitación es una reacción común a la ansiedad.
Es más seguro evitar una amenaza, lo tenemos en nuestros genes.

El problema aquí es que ya nos enfrentamos a la amenaza en el pasado, y ahora sólo reaccionamos a su memoria sin procesar. 
La ansiedad a menudo se asocia con la depresión. Por lo general, esto puede ser un efecto secundario de la evitación, del aislamiento y de la autocrítica: una de las cosas más comunes es que la persona sea consciente de que no está actualmente en peligro, pero siente que no tiene control sobre su reacción emocional.

¿Por qué está pasando esto?

La ansiedad es casi invariablemente provocada por situaciones vinculadas a una o más experiencias traumáticas/estresantes pasadas, que nunca han sido procesadas adecuadamente.
Esta es la razón por la que en un nivel racional, la persona sabe que su reacción es demasiado intensa, pero incluso sabiendolo, siente que no tiene otra salida que el pánico.

Más abajo del nivel cognitivo y racional, el sistema límbico y la amígdala en particular, están hiperactivados, lo cual es la causa real de los síntomas: sudor frío, taquicardia, temblores, falta de aliento, confusión y despersonalización (la sensación de no ser quien eres). 

Estos dos niveles, que podemos describir como pertenecientes a dos regiones diferentes del cerebro, son incapaces de comunicarse eficazmente debido a un trauma sin resolver. 
No están integrados.

Siempre que una situación comparta una clave común con el episodio traumático/estresante del pasado, la ansiedad aparece. 

¿Cómo puedes curar la ansiedad?

La forma terapéutica más eficaz para tratar la ansiedad es identificar el material no procesado, que había permanecido congelado en redes de memoria altamente emocionales (límbicas), y ayudar al cerebro a integrar esas experiencias en la biografía personal.
La ansiedad no puede ser suprimida y no puede ser extinguida, precisamente por su función tan importante: asegurar la supervivencia de nuestra especie.
Por esta razón, los enfoques sólo farmacológicos están destinados a ser paliativos, pero no verdaderas soluciones, si no van acompañados de una psicoterapia sólida.
Por la misma razón, todos los enfoques que no derivan y resuelven el material traumático almacenado en redes de memoria emocionales, no pueden resolver sino sólo causar leve «alivio» de los síntomas.

¿Cómo funciona la terapia EMDR para la ansiedad?

La terapia EMDR para la ansiedad comienza con una recogida completa de la biografía, para evaluar e identificar cualquier evento traumático/estresante pasado que se relacione con las situaciones temidas presentes. 

Esta búsqueda de episodios es diferente de persona a persona, ya que algunos tienen muy claras las adversidades que han encontrado, mientras para otros recordar puede ser más difícil.

En ambos casos el terapeuta está preparado para ayudar al paciente a sacar recuerdos en completa seguridad.
Durante esta fase el paciente recibe mucha información sobre el funcionamiento del sistema nervioso, en particular sobre el sistema nervioso autónomo y sobre las defensas contra el peligro.

Entender las conexiones entre las reacciones normales del cerebro al trauma, y el desarrollo de un síntoma, es un primer paso muy importante hacia la integración de recuerdos no resueltos.
Después de esta fase de preparación, comienza el reprocesamiento de estas experiencias con EMDR. 

EMDR estimulará el sistema de procesamiento cerebral para que los recuerdos estresantes o traumáticos se resuelvan de una manera adaptativa (positiva).
Durante esta fase, el cambio en la vida diaria del paciente comienza de manera sorprendente, con una disminución drástica de la sintomatología ansiosa.

Después de trabajar en el pasado, el objetivo principal de la terapia se logrará. Todavía hay presentes y futuro para trabajar.
El reprocesamiento de los desencadenantes presentes con EMDR ayuda a hacer frente a todas las situaciones temidas que quedan. Puesto que la raíz pasada del trastorno ya ha sido eliminada, el paciente encontrará que su capacidad para hacer frente a estas situaciones ya ha cambiado profundamente. Ya no le dan tanto miedo.

La última fase de la terapia, para asegurarse contra futuras recaídas, se centra en modelos futuros: cómo el paciente abordará problemas futuros y posibles desencadenantes de ansiedad. 

Esta parte de la terapia EMDR es muy importante para desarrollar estrategias de manejo funcional para el futuro y considerar la terapia realmente conclusa.

Es importante que siempre tengas en cuenta que al usar EMDR, tu propio cerebro operará la
sanación.
Tu sistema nervioso sabe exactamente qué hacer y lo que necesita.
¡Por lo tanto, no es necesario hacer o cambiar algo activamente!
¡Deja que lo que tenga que pasar, pase!