En momentos de crisis general, como la relacionada con el Coronavirus, muchas personas pueden experimentar un trastorno de estrés postraumático (TEPT) o un agravamiento de los síntomas ya presentes desde el período anterior a la emergencia COVID-19.

Por lo tanto, es aconsejable confiar en una terapia muy contrastada en el tratamiento del trauma, la terapia EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing).

Entre los síntomas más comunes del síndrome de estrés postraumático se encuentran:

  • Flashbacks, que pueden ser imágenes intrusivas, es decir, no recordadas voluntariamente, que irrumpen en la mente y causan gran malestar. Los flashbacks no son sólo visuales, pueden manifestarse en forma de síntomas físicos, como un dolor inexplicable y persistente, o con cambios emocionales repentinos;
  • la persona trata de evitar situaciones, discursos o pensamientos relacionados con el suceso traumático;
  • una serie de síntomas que indican un estado de alerta, como un sueño difícil, agitado o interrumpido por pesadillas.
    Otros síntomas de una alerta excesiva son: irritabilidad (estallar incluso para cosas pequeñas), impulsividad, taquicardia, ansiedad, ataques de pánico, náuseas o problemas gastrointestinales.
  • alteraciones cognitivas como escasa concentración y dificultades de memoria;
  • alteraciones emocionales: a veces se observa un aplanamiento emocional por el cual «no se sienten» las respuestas emocionales normales.
  • agotamiento y cansancio.

Un evento que está todavía en curso, como el contagio de Coronavirus, puede dar lugar a síntomas de estrés postraumático a diferentes niveles.

Debido a las características de la situación, el evento traumático no es identificable en un momento único, que tiene un principio y un final, pero es una amenaza que sigue una tendencia en «oleadas».

Cada día, con cada actualización, la población puede sufrir una pequeña alteración.

El Coronavirus no se ve, es intangible, por lo que representa una amenaza menos controlable.

Por último, una pandemia afecta a todas las personas, en todo el mundo, por lo que es potencialmente un trauma colectivo.

¿Cuáles son las personas en riesgo de desarrollar TEPT?

Todas las personas que han visto directamente a familiares o personas cercanas afectadas por el contagio, que han perdido un ser querido a causa del virus, empleadas en primera línea en el servicio de salud.
Además, existe el riesgo de que los síntomas psicopatológicos empeoren en todas las personas que ya sufrían por experiencias traumáticas anteriores.

Además del TEPT en las últimas décadas, también se ha descrito el síndrome de estrés postraumático complejo (TEPTc). Con este término se define un cuadro de síntomas más estable, que caracteriza a la persona desde hace años, a diferencia del trastorno de estrés postraumático, que es un cambio evidente entre el antes y el después del evento traumático.
El cuadro de síntomas del TEPTc es generalmente rico en síntomas, como ansiedad, depresión, trastornos de la alimentación, trastornos disociativos, adicción a sustancias o alcohol, y especialmente dificultades en las relaciones interpersonales.
A menudo, en estos casos, la infancia del individuo se ha caracterizado por relaciones familiares disfuncionales, se han sufrido abusos emocionales o físicos/sexuales, o se han producido graves deficiencias en la protección, el calor y el apoyo por parte de los cuidadores.

Debido a la situación coronavirus, estas personas, que ya se encontraban con dificultades emocionales, pueden experimentar un empeoramiento de los síntomas.

El estado de alerta, el miedo o la impotencia generados por los últimos acontecimientos, funcionan como «puente» con el pasado traumático, dejando salir en superficie los recuerdos no elaborados de los traumas más antiguos.

Por tanto, las estrategias terapéuticas del EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) pueden ser diferentes en el caso de un TEPT o de un TEPT complejo.

Cuando una persona con una historia de vida bien elaborada se encuentra con un evento traumático,
y desarrolla síntomas de TEPT, el trabajo terapéutico es bastante ágil.

El terapeuta, aplicando el protocolo EMDR, ayudará al paciente a reprocesar completamente el recuerdo del evento traumático y volver al estado de funcionamiento anterior en pocas sesiones de trabajo.
Esto también ocurre en el caso de personas que desarrollan reacciones de estrés postraumático perturbadoras tras la emergencia Coronavirus.

El EMDR estimula la capacidad de reelaboración neurológica para la que la mente está predispuesta, ayudando a la información traumática «bloqueada» en las áreas emocionales del cerebro a trasladarse a áreas más cognitivas, como demuestran muchos estudios.
El resultado de este «cambio» de la información es un cambio muy rápido en la forma en que el sujeto piensa en sí mismo en relación con el evento y la disolución de las emociones y sensaciones perturbadoras.
Sorprendentemente, el recuerdo del trauma se convierte en «sólo un recuerdo».

Conviene recordar que, dadas las condiciones actuales, la percepción de un estado de alerta es absolutamente normal y adaptativa (positiva): sin la alerta no tendríamos la posibilidad de responder a las amenazas y protegernos.
Diferente es el caso de una sintomatología más evidente y perturbadora, que interfiere con el funcionamiento normal de la persona. Una persona que está en estado de ansiedad, no puede descansar, es irritable y agresiva, fatigada y que tiene recuerdos tipo flashbacks del momento en que un pariente era trasladado al hospital por los sanitarios en trajes blancos, necesita una ayuda especializada.

En caso de que la persona tenga una historia, con muchos recuerdos sin procesar el trabajo terapéutico puede necesitar más tiempo y procedimientos diferenciados.

Sólo los terapeutas que han completado el entrenamiento en módulos avanzados pueden garantizar al paciente las competencias necesitadas para tratar problemas complejos.

El consejo es manejar los cambios emocionales relacionados con este momento crítico siguiendo algunas simples recomendaciones:

  • dedicar momentos del día a actividad física (hay muchos videos en youtube), el ejercicio puede ayudar a dormir mejor por la noche y aliviar un poco el estrés;
  • no aislarse, hablar con amigos y familiares a través de videollamadas o mensajes de texto;
  • no hacer del Coronavirus el único tema de conversaciones, hablar también de algo más ligero y seguir riéndo por chistes y humor;
  • mirar el lado positivo de estas vacaciones forzadas del trabajo, podemos disfrutar de las pequeñas cosas que no se pueden hacer en un horario regular, disfrutar de los hijos, disfrutar de algunas buenas películas o series;
  • pedir ayuda y dirigirse a psicoterapeutas especializados en EMDR si se observan cambios más evidentes y perturbadores como los que se han descrito en este artículo.

La terapia EMDR online es una excelente herramienta para afrontar mejor el momento de crisis, a la espera de que nuestra vida vuelva a la normalidad, como la conocíamos.